V.B.F. La ciudad de Alicante se convierte en santuario de fe por unas horas. Durante todo el fin de semana cientos de alicantinos, y ciudadanos de la provincia, serán los que se acerquen hasta al monasterio de la Santa Faz. ¡Eso sí! Ningún otro día recibirá tantas visitas como el pasado jueves.
Más de doscientas mil personas realizaron La Peregrina, una tradición que se remonta al siglo XV. Pedro de Mena recibió este paño en Roma en manos de un cardenal, agradecido por el trato recibido en Alicante. Lo que, en principio, parecía un lienzo, demotró ser algo más al carecer de pintura en la parte trasera. Conocido el hecho, los ciudadanos, preocupapos por la sequía, pidieron a De Mena sacar en procesión a tan preciada Reliquia. Tras su bendición, ¡el milagro se hizo! A partir de ahí, esta peregrinación se realizaría cada año.
Puntual a su cita, la romería partió el jueves a las ocho de la mañana de la concatedral alicantina. A su paso por el ayuntamiento, sus peregrinos pudieron hacerse con una caña de romero, imprescindible compañero de viaje. Con caña en mano, los peregrinos atravesaron las calles Villavieja y Virgen del Socorro hasta salir a la avenida de Denia, donde les esperaraba la tradicional mistela y el rollito de anís, para reponer fuerzas.
La comitiva llegó a las diez a la plaza del monasterio, donde se ofició la tradicional misa. Finalizada ésta, los asistentes pudieron acercarse a contemplar la Reliquia. Pero no todo acabó ahí. A la salida del templo, los puestos del mercadillo y la feria invitaron a la gente a prolongar su estancia. Es costumbre que los peregrinos coman al aire libre, en una jornada de campo, antes de retomar el camino de vuelta.
Quienes no hayan acudido, aún pueden hacerlo. Pero, ¡que se den prisa! Hoy es el último día que se rendirá homenaje a esta festividad.
